jueves, 18 de septiembre de 2014

UN CERO A LA IZQUIERDA



Nueva Chicago no tuvo contundencia y empató ayer por la tarde ante Boca Unidos en Mataderos, 0 a 0. En un partido que comenzó de manera vibrante, fue lentamente decayendo para culminar en un pozo de dónde los dirigidos por Labruna no pudieron salir del cero.
La victoria en Pergamino dio indicios de que la mentalidad y el juego del equipo estaban cambiando y si uno ve los primeros treinta minutos del partido disputado hoy en casa, sin dudas se esperanza. Porque el verdinegro fue amplio dominador del juego con un David Barbona encendidísimo que hizo de enganche y se coordinó a la perfección con Gómez y Ruiz, pero el cerrojo defensivo utilizado por Boca Unidos no tuvo fractura en ningún momento. Que los once jugadores del equipo correntino estén en su propio campo fue el primer inconveniente de la tarde, que Chicago supo, en la primera etapa, superarlo ya que desde afuera fueron varias las oportunidades que tuvo pero en ninguna de éstas estuvo en riesgo el arco defendido por Garavano. La visita de contra intentaba generar peligro, pero la defensa local no presentó fisuras en los 90 minutos y por primera vez en el torneo se fue con el arco propio en cero.
Ya en el arranque del segundo tiempo, Omar Labruna puso en cancha a Gagliardi por Ruiz y con esto Chicago perdió velocidad y desbordes. El nivel fue cayendo con el correr de los minutos y las piernas cada vez pesaban más debido al extenuante calendario. Gómez, que igualó a Loyarte en cantidad de partidos con la camiseta más linda, fue reemplazado por Benitez que hizo su debut, mientras que paralelamente David Barbona fue reemplazado por Emanuel De La Fuente. Sin los tres creadores de juego y con Matos y Benitez nada más que abocados al ataque, los locales no generaron situaciones de riesgo alguna, y menos aún cuando Damián Lemos a los 80 vió la segunda amarilla y debió irse a las duchas antes de lo estipulado. Del lado de Boca Unidos, poco y nada. Recién con un jugador más intentó llevarse los tres puntos, pero al escuchar el pitido final de Nicolás Lamolina se fue contento a Corrientes. No es el caso del dueño de casa, que quería ganar para continuar por la senda de la victoria.
La próxima fecha será de visitante ante Instituto de Córdoba el domingo a las 20. Una ciudad que a Chicago le sienta bien y buscará continuar con su mística para seguir en la lucha por uno de los cinco ascensos que se otorgarán en este torneo de transición de la B Nacional.