domingo, 27 de marzo de 2016

LES SALVAMOS EL AÑO


Final y derrota en Montecastro
Nueva Chicago, de pobre actuación, perdió ayer con un equipo que pelea por no irse a la B Metropolitana y hubo enojo…
Luego de 15 años All Boys y el verdinegro volvían a verse las caras en lo que se denominó el “super clásico del ascenso”.
Con un arranque electrizante y mucho roce, los conducidos por Andrés Guglielminpietro aguantaban el aluvión de llegadas de los locales como podían, aunque sin merecerlo, y tras un rebote de Losa, Matías Vera le daba la ventaja parcial para enmudecer a un estadio que poseía algunos huecos pese a la gran campaña que realizó el conjunto de Floresta en la semana para que sus hinchas se acerquen al Islas Malvinas.
La lesión de Cáceres en el primer tiempo fue un quiebre total en el pleito entre ambas instituciones. Sin el defensor paraguayo, que cumplió en cancha, el equipo perdió solidez defensiva y los de “Pepe” Romero se fueron al humo, tal es así que les alcanzó seis minutos para dar vuelta el partido. Primero con Lessman, si ese delantero que a principio de Temporada pidió por favor venir a Chicago y los dirigentes dijeron que ya estaban por cerrar a uno en su puesto, y luego Vazquez con un zapatazo que rompió el ángulo derecho de Alejandro Sanchez.
Lo grita Ponce, lo sufre el Oso
Chicago, había hecho poco y nada pero un tiro libre hermoso, de Nicolás Gimenez, salvaba las papas en el primer tiempo al poner la igualdad en dos, para irse al medio tiempo más serenos.
Ya en el complemento, hubo un solo equipo en la cancha y poco para narrar. El Torito de Mataderos no llegó nunca con riesgo al arco que da a la Avenida Jonte y se desinfló en su totalidad, ante un conjunto que aprovechó todo tipo de falencias y horrores defensivos para aumentar la ventaja a tal punto de ponerse 5 a 2.
Con el amor propio de los pibes no alcanzó




Los ingresos de Aranda y Gómez poco pudieron hacer ante un resultado tan abultado. Las ideas se borraron desde el primer minuto dónde se comenzó a disputar la segunda mitad del partido, aunque la culpa no es de los jugadores que han salido a la cancha, ya que de muchos que han venido a vestir nuestros colores, se sabían las falencias de antemano e igual arribaron al club. Sin dudas fue un gran cachetazo de un Chicago inexistente dentro del campo de juego y que le regaló el partido a un conjunto que pelea por no descender a la tercera categoría del fútbol argentino y tal vez eso sea lo más triste ya que pasaron 15 años para volver a vivir este partido especial y a final de campeonato, podemos encontrarnos con que pueda volver a suceder esto, mientras tanto en Montecastro festejan el triunfo inesperado ante un Chicago diezmado…