sábado, 16 de abril de 2016

A LO CHICAGO

 El verdinegro sufrió hasta último momento ante Guillermo Brown de Puerto Madryn, pero en el último minuto pudo quebrar el cero para dejar los tres puntos en Mataderos y hacer delirar a las miles de personas que dijeron presentes en esta nublada tarde.

Partido clave si los hay para el conjunto de Alejandro Nanía, es que el equipo era conciente de que si quería seguir aspirando a tener una pequeña ilusión, debía ganar o ganar y por eso el DT colocó a Claudio Guerra para tener más presencia ofensiva en el sector de ataque, pero la tarde del nueve no fue buena y no pudo aprovechar una de las situaciones más claras que tuvo el partido.
El primer tiempo fue para el olvido, poco y nada en ambos lados que aburrieron a toda la afición presente en Mataderos, incluso a la internacional ya que se hicieron presentes en el estadio un grupo bastante numeroso de colombianos hinchas del Deportivo Calí (NdR: juegan en la semana contra Boca) que aprovecharon el viaje y vinieron a ver al Torito en su casa.
En el complemento, Chicago tomó protagonismo de la mano de Christian Gómez y Nico Gimenez, pero el planteo de Ricardo Pancaldo fue muy claro, se resguardó atrás, le colocó a Gimenez dos marcas y apostó a la contra. De esta manera la visita tuvo dos llegadas claras que Minaglia, en su debut como titular, pudo sacar con total reflejo.
Nanía no encontraba la manera y puso en cancha a tres pibes de Chicago como Lucas Baldunciel, Alejandro Aranda y Alejandro Melo, en lugar de Matías Vera, Claudio Guerra y Christian Gómez. Con el ingreso del “loco” Melo, el equipo cambió, fue más electrizante y más rápido en ataque y fue así como se logró romper la férrea estructura visitante, ya que el delantero apiló varios delanteros dentro del área y cuando vió el hueco pateó y Chuky Baldunciel, otro que había ingresado, la rozó para que la pelota tome destino de gol y todo Mataderos delire al compás de los pibes. Se sufrió de más, pero un partido en el que no se encuentra la vuelta, no se juega del todo bien, se gana en la última jugada, y con el producto forjado en tu propia casa, se disfruta el doble. Chicago ganó y escaló en las posiciones. La pelea por el ascenso esta lejos, muy lejos, pero mientras haya un mínimo de ilusiones, los chicos dejarán todo para lograrlo…