viernes, 22 de junio de 2012

CHICAGO SUEÑA Y TIENE CON QUÉ...

Hoy por la tarde Nueva Chicago superó un difícil escollo en este camino hacia el objetivo, ya que derrotó, por la mínima a Acassuso, en Mataderos y con gol de Leonardo Carboni a los 92 minutos. De esta manera consiguió el pasaje directo a la Promoción con un equipo del Nacional B, que aún es una incertidumbre cual será (los candidatos son Atlanta, Chacarita y Desamparados)
En la previa, todos esperábamos un arranque como el de Platense, con un equipo rápido a la hora de ponerse en ventaja y luego, con la pelota al ras del piso, dominando el encuentro, pero finalmente, nada de esto sucedió. La primera etapa, fue tranquila, sin grandes emociones, por el lado de la visita, intimidaba con centros y córners, mientras que por el “ring” local se apelaba a las pinceladas de Julio Serrano y Christian Gómez, dos jugadores diferentes que sacan ventaja, en esta categoría, tanto por la experiencia como por el juego que despliegan ambos ídolos de la institución.
Ya en el complemento, al igual que en Maschwitz, la situación fue diferente. Ssuso salió a buscarlo porque era la única forma de pasar, mientras que Chicago optó por las salir de contra y utilizar sus bandas como salida rápida.
Gran cantitdad de público pese al día y horario
Pero para que el plan de Franceschini salga correctamente, hubo que sufrir, ya que la visita se fue al humo e intentó inquietar al firme Daniel Monllor, cosa que logró hacer en varias ocasiones, pero el uno verdinegro respondió de gran manera la lluvia de pelotas en el área. Tal vez una de las más claras para los azules fue un tiro libre de Cobelli, especialista en estas cosas, que se estrelló en el travesaño y paró a un par de corazones en el República de Mataderos.
Chicago tardó en los cambios, en 89 minutos tan sólo realizó uno solo, y el equipo de a poco lo sentía pero fue aquí donde se vio el toro que se necesita para este tipo de partidos, un toro que no jugaba bien, pero dejaba la vida en cada pelota. Con Damián Lemos como líder, el equipo se contagió del insipiente aliento de su hinchada y sacó fuerzas para que no se le vaya el encuentro de las manos.
Y es por eso que Chicago tiene con qué para soñar, porque cuando no se puede desplegar el buen fútbol al mando de Serrano y Gomito, aparecen las fuerzas y los corazones de Lemos, Carboni, Ramirez, etc, que dejan todo en cada pelota.
Carboni festeja por tercera vez consecutiva de local
Pero para el hincha esto, a veces, no es suficiente, si el gol no llega y el rival se acerca, los nervios se multiplican por mil, y más si el reloj indica que resta poco tiempo para que finalice el “match”. Esta situación se padeció cuando a los 91, el árbitro Lanolina cobra un tiro libre para los oriundos de San Isidro, que luego de ejecutarlo, es rechazado por un defensor verdinegro y el alivio volvía al cuerpo, aunque por pocos segundos, ya que el rebote fue capturado por el arquero visitante y envía un centro al corazón del área, a partir de ahí comenzaron una serie de rebotes que provocaban que la pelota nunca salga del área, el corazón estaba a punto de colapsar por tantos nervios, pero finalmente llegó el rechazo y la contra, una contra perfecta comandada por una gran corrida de Ramirez que tira el centro y Carboni de cabeza marca la diferencia, y ahora sí, clasificación asegurada, respire tranquilo querido hincha Chicago está en la promoción, Chicago sueña… y tiene con qué.



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